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CONDUCTOR BORRACHO

Un chileno ofrece los servicios de prostitutas a pescadores inspirándose en Vargas Llosa
El émulo de Pantaleón recorre en un barco las islas del sur de Chile y propone "visitadoras" a los marineros, que le pagan con mariscos
Un émulo de Pantaleón, el personaje de la conocida novela del peruano Mario Vargas Llosa, recorre en una lancha las islas del sur de Chile y, al igual que el ficticio militar, ofrece "visitadoras" a los solitarios pescadores de la zona.
Una hora de servicio sexual se paga con 20 mallas de almejas (25 kilos por malla), 12 bandejas de erizos, 40 mallas de choritos (mejillones) o 30.000 pesos chilenos (unos 41 euros), según relató el "Pantaleón" chileno, que no quiere dar su verdadero nombre, al diario Las Últimas Noticias.
El hombre, que realizó su primer viaje con prostitutas el 15 de noviembre de 2007, arrienda una lancha con la que en épocas de buen tiempo recorre las islas del archipiélago de Las Guaitecas, una lluviosa y aislada zona, de difícil comunicación, a unos 1.300 kilómetros al sur de Santiago.
"Los papás tienen sexo con las hijas porque faltan mujeres"
Según explicó, esa primera travesía, en la que las trabajadoras sexuales aprovechaban para ofrecer su servicio cuando llegaban a alguna caleta pesquera, fue un viaje de paseo que se convirtió en negocio en una zona plagada de hombres solitarios donde las mujeres escasean.
"Es una zona de muchos hombres, pero la mayoría solos. Es conocido que existe mucho incesto. Los papás tienen sexo con las hijas o entre hermanos, porque faltan mujeres", explicó "Pantaleón", que asegura que las relaciones sexuales se mantienen en las casas de los clientes o en pequeñas cabañas construidas en las montañas.
Guardaespaldas
"Pantaleón y las visitadoras" chilenas viajan con guardaespaldas, ya que en ocasiones los clientes pegan a las prostitutas, quienes además tienen que enfrentarse a las arraigadas supersticiones de la zona, donde se cree que navegar con una mujer trae mala suerte.
La lancha de Pantaleón dejará de surcar las aguas durante el invierno, cuando el mal tiempo obligue a su dueño a permanecer amarrado en el "Hospedaje Pantaleón", un prostíbulo que posee en Castro, capital de la isla de Chiloé, y que administra un travesti llamado Alex.
Antecedentes históricos
Esta iniciativa tiene sus antecedentes cuatro siglos atrás, cuando en 1600 el mariscal Francisco del Campo ordenó trasladar a unas mujeres desde la ciudad de Osorno hasta Castro, donde las obligaron a casarse con los españoles que vivían en la capital chilota, según contó el historiador Daniel Montiel a ese diario.
Por su parte, el subcomisario de la Policía de Investigaciones de Castro, Marcelo Muñoz, explica que la actividad de "Pantaleón" y sus "visitadoras" es lícita, siempre que no contravenga tres normas: que las trabajadoras tengan sus papeles de sanidad al día, que no sean menores y que no haya extranjeras sin sus documentos en regla.
El teniente Ricardo Cáceres, de la Gobernación Marítima de Castro, aclara que "no se está ejerciendo la prostitución en el mar", sino en las islas y centros de cultivo, y asegura que sólo deben cumplir con las normas exigidas para navegar, como llevar chalecos salvavidas para todos los tripulantes.